Siempre se han de cocinar, ya que no resultan muy buenos servidos crudos por su sabor algo amargo, que desaparece completamente durante la cocción. Una vez cocinadas tienen una textura agradable, firme y ligeramente crujiente, y un ligero sabor a nuez. Combinan con platos con carne de caza o marisco. También pueden usarse en sopas, estofados y salsas. Cuando se cocina solo, puede saltearse entero, incluyendo el pie, a fuego vivo o puede asarse a fuego lento con una pequeña cantidad de mantequilla o aceite. También se puede cocinar en sopa, takikomi gohan y nabe.

Para prepararlas hay que separarlas, si no de una en una, en pequeños ramilletes de modo que se favorezca su cocción. Apenas hace falta limpiarlas antes de cocinarlas, si se lavan pierden mucho sabor, y también pierden aroma y textura. Se recomienda limpiar las setas con un paño o papel húmedo.

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